lunes, 11 de diciembre de 2017

UFOS/OVNIs TERRESTRES por JAVIER STAGNARO



En el mes de Enero de 1988 conocí junto a Osvaldo Massanet en el 1er Congreso Argentino de Ciencia Cósmica organizado por el investigador Francisco Checchi y su Grupo Alfa, en la Ciudad de Buenos Aires, al poeta, periodista y escritor pampeano Héctor Antonio Picco, quien se desempeñaba como redactor de la revista “En la Cuarta Dimensión” dirigida por Fabio Zerpa.
Javier Stagnaro, autor de este artículo
En esta ocasión, encontramos a Picco en una mesa del bar del predio donde se desarrollaba el encuentro ufológico junto a varios ejemplares de su reciente libro titulado: “Las Pruebas Materiales de la Tierra Hueca”,(Ediciones Uritorco, Bs.As. 1987) donde incluía en un capítulo del mismo, fragmentos de la obra del ex diplomático Chileno Miguel Serrano Fernández: “Adolf Hitler: el último Avatara” donde documentaba por medio de un texto perteneciente a un manual técnico de la aeronáutica militar alemana que los Platos Voladores (Fliegende Sheibe o Flugsheibe) habían sido desarrollados por los ingenieros del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial tras muchos años de estudio y experimentación con revolucionarios medios de propulsión. Adquirí uno de los ejemplares y entablamos un diálogo que derivaría con el tiempo en una simpatía con el autor. En un intercambio de información con Héctor Picco sobre este particular, ya que poseía en mi biblioteca libros y revistas que contemplaban esta variante respecto del origen de los mismos, y alentándolo para que publicara una obra específica en este sentido, ya que la suya se apoyaba en la hipótesis intraterrena, fui recabando material suficiente para confeccionar algunos boletines y eventualmente un libro en algún momento futuro. Dado que Picco no se involucró en este proyecto, decidí - luego de dos años pidiéndole su visto bueno para llevarlo a cabo por mi cuenta- presentar un trabajo en un Congreso Ufológico de la FAECE (Federación Argentina para el Estudio de la Ciencia Extraterrestre) organizado por el Juez Dr. Andrés F. Miotti en la localidad de La Banda, en la Provincia de Santiago del Estero, Rep. Argentina en Noviembre de 1989 a donde había sido invitado a disertar. La ponencia llevó por título: “Ovnis: Arma Secreta” -la hipótesis terrestre para el origen de los Platos Voladores- lo cual causó bastante “revuelo” entre los investigadores, ya que en general se dividían entre los que sostenían la “H.E.T.”(Hipótesis Extraterrestre) y aquellos que comenzaban a abrazar la psicología social o psicosociología, convirtiéndose en escépticos detractores o refutadores de la existencia del mismo fenómeno o de su interpretación más popular. Por supuesto, hubo quienes se burlaron y quienes comenzaron a considerar esta posibilidad. Y aunque me convertí en un referente de la misma, siempre confesé que mi propuesta había comenzado con un comentario chistoso que le hiciera a Massanet-que era seguidor del Grupo Rama de Perú afianzado en el “Contactismo”- después de conocer a Picco: “¡Mirá si dijéramos que los Platos Voladores o los Ovnis son alemanes (Nazis), en lugar de extraterrestres!, se volverían locos!!, Ja, ja!”. Sin embargo, fui adquiriendo libros y notas de revistas especializadas, tanto nacionales como extranjeras que aportaban documentación y análisis de casos históricos de avistamientos de ovnis que reforzaban esta hipótesis de trabajo. Entre 1991 y 1995 confeccioné 10 boletines bajo los títulos de: “Ovnis/Ufos: Arma Secreta” y “Genios Precursores” donde expuse suficiente material para preparar un libro, sentando las bases de lo que muchos volcarían en Internet en años posteriores. Algunos investigadores entusiasmados me pidieron permiso para publicar monográficos en sus boletines institucionales y otros haciéndose pasar por “amigos” me robaron y plagiaron mis trabajos publicándolos en medios masivos a cambio de unos pesos y haciéndoles creer a otros que eran “periodistas profesionales”. En 2002 el canal de cable “Infinito” en Bs. As., convocó para la producción del programa “G.E.T.” (Guías Extraterrestres”) -luego Guías Argentinas- a diversos investigadores Ovni como entrevistadores de otros ufólogos. Así José Alberto Tunich, director del grupo C.E.F.A.E. (Centro de Estudios de Fenómenos Aéreos Extraños) de la Ciudad de El Palomar,  Pcia. de Bs.As.- quien había publicado mi trabajo como monográfico en el Nº 31 de su revista “Investigando” en 1991- me entrevistó para éste programa junto a los investigadores: Luis Burgos de la Ciudad de La Plata y al Ing.(U.B.A.) Jorge Marcelo Ferro, autor de un proyecto de Nave Discoidal o Plato Volador (quien presentó su pedido de patentación) publicado en su obra: “Cibernética-El Nuevo Paradigma”( Ed. Del Autor, Bs. As. 1989). A pesar de haber grabado durante casi una hora, en el programa apenas aparecen pocos minutos de las explicaciones del caso. Como siempre sucede la voz de un locutor en off comenta cosas que no se corresponden con lo que se ve; en este caso la lectura o lo que se muestra, no es del libro del ex -diplomático chileno Miguel Serrano sino que la imágenes del libro hojeado son de: “Ovnis: Armas Secretas Nazis” (Ufos: Nazi Secret Weapons) de Mattern-Friederich, editado en Toronto, Canadá en 1988, de similares características. Es necesario acotar que dicha obra es de propaganda filonazi, por lo tanto no puede ser considerada objetiva en su información o bien como un documento oficial o científico sobre dicha cuestión, a pesar que abreve para sus intereses en alguna data interesante de ser chequeada. En la actualidad hay varios blogs o páginas web que difunden estas hipótesis de trabajo, pero hay pocos autores o investigadores que tratan el tema con seriedad o con documentación de peso. Puedo agregar que parafraseando el título de mis boletines, si los Platos Voladores son “Armas Secretas”-ya no importa a quien pertenezcan- por su condición de Confidencialidad, dicha documentación no saldrá a la luz durante mucho tiempo o quizá nunca. Eso no implica que la observación del fenómeno o bien los detalles de algunos casos paradigmáticos y la investigación de manera racional de la evolución aeronáutica no nos permitan sacar conclusiones al respecto.

Javier. E. Stagnaro, Diciembre de 2017


miércoles, 22 de noviembre de 2017

MIS EXPERIENCIAS CON LOS CONTACTOS (JOHN KEEL)

Observaciones de OVNIS, entrevistas con testigos, llamadas telefónicas de ovninautas, predicciones exactas de catástrofes. . . estos hechos llevaron a un destacado especialista del escepticismo a la creencia. 



 Un año después de que había lanzado mi investigación sobre los OVNIS, yo estaba en cero. Mi teléfono sonaba y misteriosos extranjeros me llamaban día y noche para darme mensajes de "la gente espacial". Después me lanzaron dentro del mundo de pesadilla de la demonología. Tuve encuentros con cadillacs negros en Long Island y cuando traté de perseguirlos desaparecían en callejones sin salida. En 1967 me llamaban en medio de la noche para que fuera a "rescatar" a contactos en problemas. Objetos aéreos luminosos parecían seguirme como perros fieles. Los objetos parecían saber a dónde iba yo: a ir y dónde había estado. A veces verificaba en algún hotel y encontraba que habían hecho reservaciones a mi nombre. Yo estaba acosado por coincidencias increíbles. Más de una vez me desperté en medio de la noche para encontrar que no podía moverme y una enorme aparición estaba enfrente de mí.
  Por un tiempo dudé de mi propio estado mental. Yo una vez fui el peor de los escépticos. Escribí un libro, Jadoo, que denigraba las leyendas místicas del Oriente. Pero cambié mis puntos de vista. Encontré muchos contactos silenciosos y se notaba que todos estaban sufriendo los mismos síntomas fisiológicos y psicológicos. A través de estos contactos, cuyas experiencias nunca han sido publicadas, entré en comunicación con los seres. Cuando un OVNI aterrizaba en una granja aislada y un ovninauta visitaba a un contacto, éste me llamaba inmediatamente y yo conversaba con el ser por teléfono, algunas veces por horas. Esto suena ridículo, pero sucedió. Mis notas, cuentas y otros materiales atestiguaban el hecho. 
 Ahora, en retrospectiva, veo lo que realmente estaba sucediendo, el fenómeno me introducía a aspectos que nunca había considerado antes. Me iban llevando, paso a paso, del escepticismo a la creencia. Cuando mi pensamiento se desviaba y mis conceptos se torcían, los acontecimientos me regresaban al camino correcto.
  En mayo, 1967, los seres prometieron a los contactos silenciosos que una gran falla de la energía se aproximaba. El cuatro de junio de 1967 la guerra árabe-israelí estalló en el Medio Oriente. La siguiente mañana, el 5 de junio, sucedió una falla de energía en cuatro estados del noroeste de Estados Unidos. Más tarde en mayo, los seres habían declarado que el Papa Pablo VI visitaría Turquía en los próximos meses y sería sangrientamente asesinado y esto precipitaría los desastres. Semanas más tarde el Vaticano anunció que el Papa estaba planeando visitar Turquía en julio. El pánico cundió en los círculos secretos de los contactos. 
 Me quedé asombrado cuando descubrí que estos mismos rumores estaban oyéndose en la comunidad hippie de Nueva York. La gente empezó a telefonearme más tarde para preguntarme a dónde iba a ir el dos de julio. Yo no iba a ir a ninguna parte. Me rehusé a unirme al éxodo y Manhattan no se hundió en el mar. 
 El Papa no fue asesinado ese fin de semana, felizmente, pero yo vi varios OVNIS. Parecían seguirme, y en octubre tuve una llamada de larga distancia con uno que se decía ovninauta. Me advirtió que pronto habría un gran desastre en el río Hudson y que mucha gente se ahogaría. También me dijo que esperara un suceso desagradable cuando el presidente Johnson encendiera las luces del árbol de Navidad en diciembre, implicando que un enorme apagón se produciría en cuanto el presidente conectara el switch.
  El 15 de diciembre el presidente Johnson llevó a cabo la acostumbrada ceremonia del encendido del árbol en la Casa Blanca. Puesto que yo estaba esperando un gran apagón, alerté a algunos amigos (que deben haber pensado que yo estaba chiflado) y se reunieron en mi departamento Dan Drasin, el productor de televisión y otro amigo que es oficial de policía. El presidente empujó el switch, el árbol se encendió y la multitud gritó de alegría. Todo salió según se había programado. Los sistemas de energía de la nación no fallaron. 
 Pero treinta segundos después de que el árbol fue encendido, un locutor de radio interrumpió las noticias con un anuncio de última hora: —Un puente entre Gallipolis, Ohio, y Virginia Occidental se han derrumbado —dijo sobriamente—. Estaba cargado de tráfico. Todavía no hay detalles sobre el accidente. 
 Yo estaba anonadado. Había solamente un puente en esa sección del río. El puente Silver entre Point Pleasant, Virginia Occidental y Ohio. 
 Paquetes de Navidad estaban flotando en las obscuras aguas del Ohio. 

EL MUNDO TERMINO ANOCHE...

 Unas pocas horas después del colapso del puente Silver, al otro lado del mundo, el primer minis
tro de Australia decidió ir a nadar a su playa favorita. Desapareció. Su cuerpo nunca salió a la playa. Los elementales lo habían predicho. 
 Algunas predicciones son increíblemente exactas, tan precisas que no hay factores de coincidencia o adivinanzas afortunadas, pero en otras, los ultraterrestres introducen a un bromista.
  En 1965, Dino Kraspedon cuyo verdadero nombre era Aladino Felix escribió un libro titulado My Contact with Flying Saucers (Mi Contacto con los Platillos Voladores). Más tarde surgió como un profeta de hechura propia y advirtió de un desastre que tendría lugar en Río de Janeiro. Las inundaciones y desplazamientos de tierra azotaron un mes más tarde matando a 600 personas. En 1966 profetizó que un cosmonauta ruso moriría pronto y en el otoño de 1967 apareció en la televisión de Brasil para discutir el asesinato de Martin Luther King y del senador Robert Kennedy. 

DISTORSION Y DISTENSION DEL TIEMPO 

 Hay muchos ejemplos documentados en los que objetos y seres humanos han sido transportados instantáneamente a grandes distancias por una fuerza sobrenatural que desafía toda explicación. Esta fuerza parece operar fuera de los límites humanos del tiempo y el espacio. En teoría tales fenómenos podrían ser causados transformando los átomos de energía en un rayo trasmisible, proyectando ese rayo a un punto distante con la velocidad de la luz, y después reconstruyendo los átomos originales. Algunos científicos piensan que éste puede ser un proceso factible para nuestra floreciente tecnología. 
 Pero alguien más lo ha estado haciendo por siglos.
 Algunos de los mejores libros sobre los OVNIS relatan casos en los que seres humanos fueron repentinamente trasportados por el tiempo y el espacio involuntariamente. Períodos inexplicables de amnesia total son un aspecto clave del fenómeno. He recibido más de cien reportes en los que los testi
gos han perdido de cinco minutos a varias horas después de avistar un objeto volador no identificado. 
  Hay otro tipo de experiencia que llamo comprensión. En ella, el testigo sufre una secuencia de eventos que parecen consumir un período específico. Después descubre que solamente han pasado unos cuantos minutos, aunque la secuencia pareció consumir horas. La comprensión de tiempo es común entre los contactos que piensan que han sido llevados a visitar otros planetas. 
 No creo que ninguna de estas personas sufre directamente de locura. La evidencia parece indicar que sus mentes son manipuladas por una influencia exterior y que algunas veces su intelecto es incapaz de digerir la información que se les da y su estructura emocional es incapaz de retener su estabilidad a la faz de estas experiencias. Por eso algunas de estas personas se desequilibran por la presión de los acontecimientos, o los malinterpretan. 
 Lo que esto realmente significa es que alguien o algo tiene en realidad el poder de poseer completamente y controlar la mente humana. Los seres humanos pueden ser manipulados con el poder que es usado para propósitos tanto buenos como malos.
  ¿Supone que el plan es procesar a millones de gentes y después en una fecha futura hacer uso de todos ellos a la vez? ¿Tendríamos un mundo de santos? ¿O tendríamos un mundo de maniáticos disparándose los unos a los otros desde todos los lugares de la Tierra?

 (Reproducido de OVNI: Operación caballo de Troya, John A. Keel. Editorial V Siglos, México 1975). 
 Artículo publicado en la revista Contactos Extraterrestres (Vol. 1 No 1, 8 de Diciembre,1976)


lunes, 23 de octubre de 2017

LA CONSPIRACIÓN NORTEAMERICANA II (JOHN KEEL)


 En noviembre de 1966, cuatro jóvenes de Point Pleasant, Virginia Occidental, informaron acerca de un encuentro escalofriante con un monstruo de dos metros y medio de altura que tenía los ojos de un color rojo incandescente y una complexión de tres metros y medio. La prensa le puso el nombre de Mothman (Hombre Polilla), y en el transcurso del año siguiente más de cien habitantes de Virginia Occidental también lo vieron. 
 Si tan sólo hubiera sido otro de los tantos monstruos peludos de tres metros y medio de altura que son reportados de cuando en cuando en toda la Unión Americana, yo hubiera ignorado dicho informe. Después de todo, las observaciones de Big Foot eran sumamente numerosas. Sin embargo, la criatura que apareció en Virginia Occidental tenía alas, podía elevarse y mantenerse en línea recta como un helicóptero y le gustaba perseguir automóviles a una velocidad de 130 kilómetros por hora. En poco tiempo se convirtió en mi destino. 
 Decidí consultar a Iván T. Sanderson, el experto en animales. Estaba muy ocupado tratando de archivar un torrente de informes acerca de canguros en Nueva Inglaterra (él los llamaba los "marsupiales misteriosos"; cada año aparecen inesperadamente en distintas regiones de los Estados Unidos esos canguros fantasmas, Iván Sanderson era una de las pocas personas que se preocupaban por este tipo de fenómenos). Nunca había vuelto a Virginia Occidental desde que en 1952 apareció allí el monstruo de Florida. Esta criatura llegó a la Tierra en un objeto volador luminoso y acompañado por un hedor insoportable. Algunos de los testigos perdieron el conocimiento y un perro regresó vomitando durante todo el trayecto a su casa. Ahora bien, ¡ése era un verdadero monstruo!

EN BUSCA DE MOTHMAN. APARECEN LOS OVNIS 

Ese diciembre manejé unos mil kilómetros sin Iván Sanderson, y al llegar a Point Pleasant me encontré con un pequeño poblado tranquilo, de 6,300 habitantes, decenas.de iglesias y ninguna cantina pública. Las apariciones de Mothman habían ocurrido en un depósito de municiones de la Segunda Guerra  Mundial abandonado, que se encontraba en uno de los extremos de dicho poblado. Pero fueron mucho más intrigantes las innumerables observaciones de Objetos Voladores No Identificados que tuvieron lugar, durante todo el año por todas partes del río Ohio. Cada noche, a las 8:30, se veían pasar por Point Pleasant luces misteriosas tan brillantes como un diamante, y siempre aparecían a una hora precisa. Decidí hacer algo que los integrantes de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y los entusiastas fanfarrones interesados en los.Objetos Voladores No Identificados nunca habían pensado hacer. Tomé la determinación de investigar a fondo la situación, en lugar de mantener solamente conversaciones con los testigos. 
 Después de transcurrir algunos días, comenzó a surgir otro panorama mucho más amplio. En esa región no solamente aparecían luces aéreas extrañas, sino que también los hogares de los testigos estaban atestados de espíritus que producían ruidos inexplicables y otros fenómenos "sobrenaturales".
Los aparatos de televisión se fundían y alcanzaron unos índices en verdad alarmantes. Los teléfonos enloquecieron, sonando a todas horas durante el día y la noche, y nadie contestaba del otro lado de la línea. Algunas personas recibían llamadas telefónicas de extranjeros misteriosos que hablaban un idioma totalmente desconocido. Por detrás de las colinas de Virginia Occidental circulaban Cadillacs negros conducidos por hombres con aspecto oriental.


 OVNIS, MONSTRUOS, FENÓMENOS PSÍQUICOS Y CASOS SOBRENATURALES 

Mientras yo intentaba esclarecer todas estas cosas, Mothman pasó a un segundo plano en importancia. Durante varios años había estado investigando las más extrañas manifestaciones físicas en todo el mundo y pude reconocer el patrón que seguían las de aquí. Algunos Objetos Voladores No Identificados estaban relacionados en forma directa con la conciencia humana, del mismo modo que las apariciones de fantasmas con frecuencia son el producto de mentes perceptivas. Hay factores psíquicos y psicológicos profundamente involucrados con el fenómeno OVNI y la aparición repentina de una luz en el cielo, desata y libera la energía humana que aparentemente provoca los acontecimientos sobrenaturales. No podemos definir la naturaleza exacta de esas luces, pero podemos catalogar a las numerosas manifestaciones que las acompañan y podemos demostrar cómo ocurren manifestaciones idénticas en distintos marcos de referencia. Las apariciones religiosas se pueden considerar como parientes cercanos de otros fenómenos imponentes, como el caso de Michael Rennie que afirma proceder de Ganímedes, Urano o Clarión (un planeta desconocido que se encuentra del otro lado del Sol) y de otra docena de lugares absurdos. El "milagro" de Fátima, Portugal, ocurrido en 1917, fue sin duda alguna la observación de un Objeto Volador No Identificado mejor documentada de todos los tiempos (hubo 70,000 testigos) y también sin duda se puede afirmar que ha sido el caso que se ha investigado más minuciosamente. 
 Por desgracia, las personas ligadas a los platillos voladores no llenen ningún interés en los fenómenos psíquicos y viceversa. Todos los que estaban ocupados tratando de atrapar a un Big Foot, desaprobaban todas las otras formas de espectros y cosas sobrenaturales. De hecho, las serpientes marinas, los abominables hombres de las nieves, los espíritus chocarreros, las lluvias de ranas y los OVNIS están interelacionados. No se puede investigar ninguno de los anteriores fenómenos sin tener conocimiento sobre todos los demás. Por ejemplo, los "hombres de negro" (MIB) tan famosos dentro de la ciencia de los OVNIS son más conocidos en las historias de brujería y dentro de la magia negra. Durante miles de años se han presentado informes acerca de estos misteriosos hombres. Los entusiastas de los platillos voladores decidieron que eran agentes de la CIA. Sin embargo, otro grupo de superentusiastas opinan que una liga secreta de hombres millonarios anda rondando por el mundo entero y que los "hombres de negro" son sus subordinados. En el Lejano Oriente, donde todavía prevalece la creencia secreta en un "rey del mundo", la gente piensa que los MIB son los agentes de las ciudades subterráneas clandestinas de ese "rey" oculto. En Virginia Occidental, los propios "hombres de negro" se hicieron pasar por todo tipo de gente, desde vendedores de Biblias hasta censores. 

 LA CONSPIRACIÓN TELEFÓNICA 

Cuando regresé a la ciudad de Nueva York, después de mi primer viaje a Virginia Occidental, mi propio teléfono enloqueció. Al principio solamente tenía problemas con la comunicación cuando le llamaba a Iván T. Sanderson a Nueva Jersey. El usaba uno de esos caprichosos aparatos telefónicos seudo-independientes y con frecuencia se arruinaba la conversación por la estática y si no, se cortaba la conversación repentinamente. Ivan Sanderson resolvió el problema gritando malas palabras en el teléfono cuando sucedía esto. Aunque parezca extraño, eso le funcionó. No era raro que al estar conversando con este hombre tan serio, de pronto escucháramos unos clics y otros ruidos que hacían que mi amigo guardara silencio y después vociferara: " ¡Salte de esta línea, maldito hijo de. . .!". Entonces los ruidos en la línea cesaban bruscamente. 
 En poco tiempo mis problemas se intensificaron. Alguien interrumpía mis conversaciones telefónicas con un sonido parecido al de una guitarra de una sola cuerda. Se podía escuchar con toda claridad el ruido de una extensión que se descolgaba. La compañía de teléfonos, obviamente, ignoraba mis quejas, hasta que un día decidí escribir una carta dirigida al presidente de la compañía. Después se armó un gran revuelo. Revisaron mi línea telefónica y felizmente me informaron que no encontraron una toma de corriente en mi alambre... ¡había dos! Les exigí que descubrieran quién estaba interviniendo mi teléfono pero me respondieron que no podían hacer eso. 
 Yo vivía en un gran edificio de departamentos, y en el sótano del edificio estaba el cuarto de teléfonos, donde miles de alambres convergían y se conectaban con los cables subterráneos. De alguna forma alguna persona se las ingenió para entrar en este cuarto encerrado, y de entre los miles de alambres de los demás localizó los míos y los cortó con un par de alicates.Ese alguien hizo esto no solamente una vez, sino dos. Acompañé al mecánico cuando verificaron mi línea telefónica y la segunda vez les exigí que informaran por escrito todo lo que sucedía. Entonces alguna persona de la oficina general me envió una carta en la que se me explicaba que mi teléfono había dejado de funcionar porque en la instalación principal se había desprendido un pedazo de soldadura!
  La compañía de teléfonos y telégrafos de Estados Unidos (Ma Bell) no era la única fuerza activa dentro de la conspiración de los platillos voladores. También mi cartero se encontraba dentro de ella. Repentinamente mi correspondencia empezó a extraviarse, o bien, me llegaban las cartas misteriosamente abiertas. Fue en ese momento cuando me enteré de que estaban censurando mi correspondencia: alguien fotocopiaba las cartas que me enviaban, se quedaba con el original y me enviaban de nuevo las fotocopias de mis cartas en el sobre original. Incluso fotocopiaban las cartas que me escribía mi mamá! 
 Ahora puedo entender por qué muchos de los entusiastas de los. OVNIS sufrían de paranoia. Evidentemente, se desperdició una gran cantidad:de dinero, tiempo y personal en todo este acosamiento estúpido. Un amigo mío, que una vez trabajó en el Departamento de Inteligencia de la Armada, me explicó cómo su unidad se entretenía arrastrando y atormentando a víctimas  totalmente inocentes. Llegué a sospechar que a alguna de esas despreciables e inútiles oficinas burocráticas se le había designado la tarea de encargarse de la novedad de los Objetos Voladores No Identificados, no sin algo de mala intención, sino también para darles algo qué hacer. Con el tiempo descubrí que otro teléfono se había conectado con mi línea y que se podían escuchar mis conversaciones telefónicas, mientras que yo pagaba sus cuentas de teléfono; llegué a pagar 400 dólares al mes. Además mi correspondencia primero llegaba a otra dirección y después arribaba a mis manos. Lo que más me impactó fue que la otra dirección correspondía a ¡una construcción de la compañía de teléfonos y, telégrafos Ma Bell, donde se encontraba el equipo para las llamadas de larga distancia! Una prueba irrevocable de que la compañía de teléfonos estaba tramando asumir la dirección del mundo. 

EL SÍNDROME DE LOS CONTACTADOS 

Mientras tanto, en Virginia Occidental, Mothman seguía persiguiendo automóviles: Durante 1967 regresé varias veces a Point Pleasant, y en cada viaje siempre aprendí algo nuevo acerca del fenómeno. Varios contactados (personas que creen haberse encontrado con los ocupantes de un platillo volador) surgieron y yo los hipnotizaba y los estudiaba con mucho cuidado. Me percaté de que estas personas tenían dos niveles de memoria. En el primer nivel, el superficial, al encontrarse bajo el efecto de la hipnosis recordaban una aventura fascinante, que con frecuencia era que los habían llevado muy lejos en un maravilloso Platillo.volador. No obstante, el nivel más oculto, que era difícil de lograr y que por lo general necesitaba de varias sesiones de hipnosis para alcanzarlo, rechazaba el falso recuerdo (confabulación) y describía una situación completamente diferente. A la mayoría de estos contactados se les envió a un camión de carga cubierto o a una casa donde fueran sometidos a las técnicas de lavado de cerebro y se les inyectaba una sustancia desconocida. Después se les daba una plática para que la recordaran y se les dejaba en libertad. 

DE LOS CONTACTADOS A LAS MUTILACIONES 

Sin embargo, aunque hice todo mi esfuerzo, no pude descubrir quién hacía todo esto. Todo el síndrome de los contactados era un fraude, pero los contactados eran víctimas inocentes. ¿Por qué alguien iba a tornarse todo este trabajo para producir a los contactados? Muchos habitantes de Virginia Occidental me dijeron que habían visto unos camiones de carga extraños, cubiertos y sin letrero, que atravesaban los caminos durante la noche. 
 Otra cosa que me preocupaba era la difundida matanza de animales caseros de granja y domésticos que sucedían durante las oleadas de OVNIS. Los animales, por lo general vacas, ovejas y perros, yacían muertos con la sangre totalmente vaciada de sus cuerpos y con los órganos sexuales extraídos con una precisión quirúrgica asombrosa. Vi a una vaca cortada por la mitad con tanta perfección que parecía que lo habían hecho con un enorme par de tijeras. Al principio, durante la década de 1960 a 1970, estas mutilaciones de animales se confinaban a la zona noreste de esa región, pero durante la década siguiente, se difundieron por el oeste medio. Ahora se informa con regularidad acerca de estos casos en Suecia, Francia, Australia, Brasil y en muchos otros países. Cada mes se mutilan cerca de 1,000 animales, y alguien en alguna parte del mundo está coleccionando toneladas de sangre animal. Aun cuando miles de granjeros protestan con furia, el gobierno federal de los Estados Unidos no ha demostrado ningún interés en investigar dicho problema. En México, durante 1979, se dieron varios casos de mutilaciones humanas que resultaron idénticas a las de los animales. 


¿EXTRATERRESTRES? 

Pasé muchos días miserables en Virginia Occidental, atravesando los campos de las granjas para examinar a los animales mutilados, y también muchas noches heladas y pavorosas en las cumbres de las colinas donde vi unas luces retozonas y graciosas que aparecían en el cielo. Cuando les hacía señales con una linterna eléctrica de mano, siguiendo la clave Morse, en realidad, me respondían. Si yo les enviaba la señal de desciendan, se dejaban caer con un movimiento semejante al que hace una hoja al desprenderse de un árbol, ese movimiento que se ha hecho tan famoso en muchos de los artículos publicados sobre el tema. 
 ¿Eran naves espaciales que provenían de otro mundo? No precisamente. Más bien parecían masas traviesas de energía que jugaban burlonamente con un ser humano bastante ingenuo. Como bobalicón profesional que soy, he visto tal cantidad de estas luces extrañas, que en verdad ya he perdido la cuenta. La cantidad absoluta de estos objetos y la frecuencia de sus apariciones niegan rotundamente la hipótesis extraterrestre. Durante las oleadas de OVNIS, éstos aparecieron en miles de lugares alrededor del mundo, en forma simultánea y en una sola fecha. ¿Acaso una sociedad de algún otro planeta nos envía miles de naves a este mundo para revolotear alrededor de los depósitos de basura, de las canteras de piedra, de los campos de golf y de los cementerios (todos ellos son los lugares favoritos de los OVNIS) durante una noche o bien durante una semana, para después volar de regreso a su hogar atravesando millones de kilómetros en el espacio?. Estas cosas han rondado por aquí durante miles de años y se les ha visto en los mismos lugares siglo tras siglo. Forman parte de nuestro medio ambiente, lo mismo que las nubes y la contaminación. 
De acuerdo a la hipótesis de John.A. Keel, los panteones ejercen una gran atracción sobre los Ovnis
¿QUIMERAS... SOLO QUIMERAS? 

Mothman, al igual que los canguros fantasmas de Iván T. Sanderson y el temible Big Foot, pertenecen a esa clase de bestias conocidas por los antiguos griegos como "quimeras". Los griegos observaron que, por lo general, esos animales tenían los ojos de color rojo ardiente, que a menudo aparecían acompañados por el olor del "fuego del infierno" (sulfuro de hidrógeno) y con frecuencia desaparecían tan repentina y misteriosamente como habían llegado. En innumerables casos de OVNIS encontramos todas estas características. El Objeto Volador No Identificado está rodeado por un hedor insoportable, un olor parecido al de los huevos podridos (de nuevo se trata del sulfuro de hidrógeno), que algunas veces hacen que el testigo se enferme. Las criaturas salen del aparato y dejan  pisadas que se encaminan al centro de un campo lodoso, donde repentinamente se esfuman. Co bien no dejan ninguna clase de hullas. Las "quimeras" adquieren varias formas. Hace unos cuantos años circularon informes bastante fiables acerca de dinosaurios que rondaban por los alrededores de  Italia, Francia, África e incluso por Texas. Algunos de ellos dejaron huellas perfectamente claras de pisadas que correspondían a las de un dinosaurio. Las huellas que dejó Mothman se parecían a las de un perro gigante; Otras pisadas semejantes se han encontrado encontrado en muchas regiones donde han aparecido otros tipos de monstruos. Incluso las serpientes gigantes -y tenemos bastantes informes acerca de ellas- han dejado huellas de su paso por esta Tierra.
  Cuando uno investiga minuciosamente una zona azotada por OVNIS, todo el fenómeno empieza a parecer como una broma pesada y fuerte urdida por unos cuantos bromistas cósmicos. No se encuentra principio ni fin algunos. Lo que sucedió en 1966 en Virginia Occidental se repitió en Texas en 1976, cuando un ave gigante, identificada por los testigos que la observaron como un pterodáctilo prehistórico, hizo una breve aparición. 

LA GRAN BROMA CÓSMICA 

Ahora sabemos que muchos de los acontecimientos que suceden en el país de los OVNIS son entretenimientos ingeniosos. Mientras los ciudadanos armados avanzan en cierta dirección hacia la cacería de los no identificados, a los animales en un campo, en la dirección opuesta, se les mutila repentinamente. Durante varias semanas, Mothman mantuvo a todo un poblado sentado en un viejo depósito de municiones, mientras que a sólo unas cuantas millas de distancia se llevaban a cabo mutilaciones de animales y secuestros de individuos. 

¿LA CIA Y LA GUERRA FRIA DETRAS DE TODO? 

Incluso en la actualidad, después de haber transcurrido más de 30 años de todo esto, hay solamente unos cuantos hombres en el universo que tienen una comprensión real y verdadera, de la situación, y todos ellos comparten su condición de anónimos. Los investigadores de OVNIS más sobresalientes, practican las versiones modernas de ese ejercicio medieval consistente en contar cuántos ángulos se pueden encontrar en la cabeza de un alfiler. El doctor Jacques Vallée, el especialista francés en computación que sirvió como modelo para el personaje de Lacombe en la película Encuentros cercanos del tercer tipo, durante 30 años trató de desenredar los hilos falsos que dejaron los bromistas cósmicos y sacó en conclusión que todo ese asunto era el trabajo desempeñado por los miembros de la orden secreta de Melquizedek (aproximadamente hay quinientas órdenes de Melquizedek dispersas por todo el mundo). 
 En la antigüedad, se les echaba la culpa de estas manifestaciones a los practicantes de la magia negra, a las brujas, a los alquimistas, al reino de las hadas, a los rosacruces y a los gitanos. Ahora sabemos que quienquiera que sea el que está detrás de todo esto, tiene la capacidad suficiente para emplear técnicas avanzadas de hipnosis y lavado de cerebro. El doctor León Davidson, uno de los hombres que nos proporcionó la bomba atómica ( ¡gracias, doctor!), estudió durante varios años la situación de los Objetos Voladores No Identificados, y finalmente decidió que todo era una maniobra, muy al estilo de la guerra fría, ideada por la CIA. 

LAS TEORÍAS Y LA COMPLEJIDAD DEL FENÓMENO 

Durante la década de 1960 a 1970, cuando la manía por los OVNIS se extendió hasta Tashkent en la Unión Soviética, la agencia oficial de noticias Tass publicó un comunicado de prensa en el que se acusaba a los imperialistas de Occidente de ser los causantes de todo. Iván T. Sanderson sólo chasqueó la lengua y escribió un libro donde explicaba que los Objetos Voladores No Identificados venían de ciudades que se encontraban en el fondo de nuestros océanos. Ray Palmer, el hombre que hizo furor cuando era editor de Amazing Stories ( Historias Asombrosas), alrededor de la década de los cuarenta, creía que la Tierra estaba hueca y  que los Objetos Voladores No Identificados salían de ciertos hoyos que se encontraban en los polos Norte y Sur. 
 Esta situación es infinitamente más compleja que cualquiera de las simplistas explicaciones que se han propuesto. Si los Objetos Voladores No Identificados son reales, y si son de origen extraterrestre, entonces los patrones indican que son hostiles por completo. Si este es el caso, entonces el procedimiento adecuado que debería seguir el gobierno de los Estados Unidos sería establecer un frente falso en Puerto Rico para encargarse de los informes fortuitos y sosegar al público, mientras que una agencia secreta hace un verdadero esfuerzo para salir adelante con el problema. Si no son reales y solamente forman parte del mundo salvaje de los fenómenos psíquicos y de las "quimeras", pues entonces no hay nada que pueda hacerse y no se puede esperar que ninguna investigación resulte fructífera. Así es que se trata de un dilema sin solución para los civiles sabuesos de platillos voladores, pero con una camisa de fuerza como recompensa. 

¿CÓMO TERMINARA TODO? 

Me gustaría poder informarles que el episodio con Mothman tuvo un final feliz y que los habitantes de Point Pleasant volvieron a sus  industriosas vidas normales. Desgraciadamente, trece meses después del día en que la criatura hizo su primera aparición, un tremendo desastre arrasó el pequeño poblado. El puente que unía a Point Pleasant con Ohio se derrumbó a la hora de mayor afluencia de tránsito y murieron 52 personas. Muchas de esas personas habían visto a Mothman, y/o platillos voladores. La criatura volvió a aparecer un par de veces después de la catástrofe del puente, y después se esfumó para siempre.
  Luché contra la Compañía de Teléfonos y Telégrafos (Ma Bell) hasta que pude. Mis artículos en revistas OVNIS me acarrearon multitud de visitantes inoportunos que llegaban hasta mi casa. Un señor gastó sus últimos centavos para comprar un boleto de autobús desde Florida, llegó sin avisarme y tenía la firme intención de mudarse conmigo para así poder contarme la visita que le había hecho la Virgen María. Un inesperado número de personas vino conmigo para mostrarme las fotografías de OVNIS que habían tomado, y tenían la esperanza de venderlas a precios exageradamente elevados. Algunas de las fotografías eran muy interesantes y sus fotógrafos se desconcertaron hasta el extremo cuando se enteraron de que el precio que se pagaba para publicarlas en las revistas y en los servicios cablegráficos de noticias era de sólo diez dólares. Las buenas fotografías de este tipo siempre ha existido en abundancia en las agencias comerciales. 
 Lo más irónico de todo es que entre cada cinco o siete años comienza un nuevo ciclo de Objetos Voladores No Identificados, y los editores nuevos en sus puestos y los escritores se dirigen a la Fuerza Aérea norteamericana y a los clubes de civiles de platillos voladores en espera de una respuesta inmediata. Recientemente el doctor J. Allen Hynek, hablaba en tono irónico acerca de que dentro de 25 años estaríamos comerciando con los extraterrestres. Ignoro qué esperarán de nosotros, pero abrigo la esperanza de que sea más sangre de ganado.  


Revista Contactos Extraterrestres n°95 (20 de Agosto, 1980)

viernes, 13 de octubre de 2017

LA CONSPIRACIÓN NORTEAMERICANA CONTRA LOS OVNIS (POR JOHN KEEL)

Comprometido personalmente con la historia que nos cuenta, un verdadero experto en Ovnis denuncia aquí la forma tan mezquina en que la fuerza aérea norteamericana y sus secuaces trataron de silenciar toda la información disponible sobre la realidad del fenómeno Ovni.

La Compañía de Teléfonos y Telégrafos de los Estados Unidos (Ma Bell) odia al Departamento Federal de Investigación Criminal (FBI).
 El FBI detesta a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
  La CIA no congenia con el Departamento de Inteligencia de la Fuerza Aérea.
  Y ninguna de las organizaciones anteriores se puede considerar como un digno rival para el Gran Consejo Intergaláctico, cuyo centro de operaciones se encuentra en Ganímedes, uno de los satélites del planeta Júpiter que ha salido a la luz para confundir, dejar perpleja, denunciar y, por último, aniquilar a toda la raza humana. Mientras formulan sus diabólicos planes a largo plazo en contra de nosotros, ya han lanzado miles de objetos extraños para repartir su propaganda y para convencernos de que la gente de los platillos voladores son humanoides amables, benévolos y amantes de la paz. Si usted se encuentra entre los millones de personas que se han creído este cuento cósmico, si usted cree que los platillos voladores son reales y que son de origen extraterrestre, entonces le aconsejamos que comience a cavar un refugio profundo en su patio, puesto que todas las pruebas que se han acumulado durante los últimos 33 años indican que el Gran Consejo Intergaláctico ha estado ocupado en una operación sumamente complicada, que mantiene sumergidas a nuestras ineptas burocracias en una confusión total, a nuestros servicios militares encogidos por la cobardía y a nuestros sobresalientes científicos mascullando consigo mismos, encerrados en habitaciones acolchadas.


HACE 20 AÑOS QUE LOS OVNIS SON NOTICIA

Durante 20 años fui un fiel creyente en las inteligencias extraterrestres. Me puse al frente de la causa sagrada de los Objetos Voladores No Identificados incluso antes de que un hombre de negocios del estado de Idaho, llamado Kenneth Arnold, publicara en 1947 el primer artículo acerca de los platillos voladores. Todavía cuando era un niño ya estaba influido por el trabajo de Charles Fort, un escritor que se pasó la vida investigando en viejos periódicos y revistas con el objeto de rastrear y rescatar los informes olvidados sobre los extraños objetos aéreos y los animales bizarros del siglo XIX. La primera oleada de testimonios acerca de Objetos Voladores No lndentificados durante este siglo empezó en 1909, anticipándose a los patrones básicos de las últimas oleadas. De hecho, esos primeros objetos, a los que con frecuencia se les llamaba "dirigibles", siguieron las mismas rutas que actualmente recorren los platillos voladores modernos desde Nueva Zelanda hasta Oklahoma. El señor Fort buscó una explicación para esas observaciones y afirmó, con bastante regocijo, que nosotros éramos los huéspedes de las "gentes" que vivían en el cielo. (También propuso la hipótesis de que el firmamento tal vez sea una farsa y las estrellas solamente luces que cuelgan de cuerdas a una distancia de miles de kilómetros sobre nuestras cabezas).
 El señor Fort no contaba con ninguna prueba, aparte de los recortes de periódicos raídos, y como Verdadero Creyente (VC) que soy, yo tampoco requiero de ninguna. En el año de 1952 escribí y produje un programa de radio titulado Objetos en el Cielo, que se transmitía por toda Europa y que como efecto inmediato recibí una enorme cantidad de correspondencia. Entre 1947, el comienzo de la época moderna, y 1966, el año de la oleada más grandiosa de Objetos Voladores no Identificados, sucedieron muchas cosas misteriosas en el seno del gobierno de los Estados Unidos y también entre los civiles que perseguían platillos. El caos era total y cualquier persona que intentara entender el panorama que presentaban los OVNIS estaba condenada a la frustración. Los dementes tenían las riendas del poder, particularmente dentro del gobierno, y los civiles entusiastas de los misteriosos objetos voladores, junto con sus atolondradas organizaciones, comenzaron a dedicarse en forma diligente a estudiar los casos más importantes porque no se conformaban con las explicaciones oficiales. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos, de vez en cuando, llevaba a cabo sus investigaciones características y cada año publicaba una hoja donde resumía el número de testimonios y así sucesivamente. Ese esfuerzo se desarrolló en una forma tan desvergonzada que, año tras año, las columnas de cifras se sumaban de modo incorrecto y las estadísticas básicas se alteraban y falsificaban en forma despiadada. Un catedrático universitario, contrató a varias personas para que encontraran algunas explicaciones astronómicas de las observaciones de OVNIS, y a menudo les echaban la culpa a estrellas y cuerpos celestes que ni siquiera se percibían en el firmamento en el momento de la observación. Era la época de las Grandes Mentiras y los entusiastas de los Objetos Voladores No Identificados estaban tan distraídos con las absurdas intrigas de la Fuerza Aérea que les quedaba muy poco tiempo para investigar seriamente el fenómeno.
  De hecho, durante los primeros 19 años de los Pequeños Cobardes Melodramáticos, no descubrimos nada más acerca de los platillos voladores que lo que habíamos aprendido durante las primeras semanas de julio de 1947, cuando el novelista Tiffany Thayer y los audaces miembros de su Sociedad Forteana le anunciaron al mundo entero que estábamos recibiendo visitantes del planeta Venus. (Por cierto que en 1932, cuando Tiffany Thayer fundó la Sociedad Forteana, el propio Charles Fort se rehusó a inscribirse en ella, alegando que si lo hubiera hecho no tardaría mucho en verse obligado a afirmar que se aliaría con los Alces). A pesar de todo, Tiffany Thayer tenía una influencia muy poderosa y, durante más de un cuarto de siglo, sus ideas políticas tan peculiares dominaron el terreno de los Objetos Voladores No Identificados. Estaba convencido de que el gobierno de Estados Unidos se encontraba involucrado en una conspiración masiva de silencio respecto a cualquier cosa extraña.


LA CONSPIRACIÓN

 En 1966, un editor de la revista Playboy me comprometió en una reyerta acerca de los platillos voladores, porque quería publicar un artículo "definitivo" sobre el tema. El primer paso lógico que se tenía que dar era el de conseguir expertos en la materia. Muy pronto me di cuenta de que no existía ninguno. Había individuos que se autodenominaban "especialistas", pero todos ellos se revolcaban en egocéntricos delirios de grandeza, y todos peleaban sin tregua con sus compañeros "expertos". En este campo la paranoia estaba difundida por todas partes, y cada uno de los adolescentes y de las pequeñas viejecitas que usaban zapatos de tenis y que estaban involucrados con la cacería de Objetos Voladores No Identificados, tenían la plena convicción de que el gobierno de Estados Unidos, y en forma especial la Fuerza Aérea y los agentes de la CIA, gastaban millones de dólares para violar su correspondencia y para intervenir sus teléfonos. También había una gran superposición de extremistas de derecha, y de muchas de las creencias más extravagantes tipo la Sociedad John Birch, e incluso el Ku Klux Klan, que de alguna manera se relacionaban con la ciencia popular de los platillos voladores. Los legendarios Iluminados -esos místicos secretos que siempre están de moda en el mundo— reemplazaron a los comunistas cuando surgió de nuevo la amenaza de extrema derecha durante el decenio de 1960 a 1970, y pronto los investigadores de Objetos Voladores No Identificados empezaron a mirar con desconfianza a todos, aun sin reconocer a ningún Iluminado aunque se los pusieran frente a sus narices.El Comité Nacional de Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos (CNIFA) que en aquel entonces se encontraba en Washington, en un momento determinado casi se vino abajo cuando el director de dicho grupo rechazó a un voluntario negro. Solamente podían inscribirse los hombrecitos de color verde.
  Durante el decenio de 1950 a 1960, se publicaron muy pocos libros cuyo tema central eran los Objetos Voladores No Identificados, y la mayoría caían dentro la categoría de excéntricos; por puesto, hoy resulta casi imposible conseguir un ejemplar de esos. (Incluso el promedio de libros sobre OVNIS que se venden hoy día oscila entre los 3,000 ejemplares, lo que constituye una cantidad patéticamente reducida si se toma cuenta la tremenda publicidad que ha recibido el tema).


SANDERSON, LA FUERZA AEREA Y YO

El zoólogo Iván T. Sandersort. escritor y personaje muy famoso de la televisión norteamericana, tenía una biblioteca con algunos. de los mejores libros. Vivía en una granja de una región despoblada al norte de Nueva Jersey. Era un británico carismático que, por lo general, estaba rodeado por una multitud de visitantes; sin la ayuda de nadie Sanderson dio a conocer al
público norteamericano el tema del Abominable Hombre de las Nieves y el de Pata Grande (Big Foot). Nos conocimos en una forma muy original, porque una vez yo me decidí a seguir las huellas en el Himalaya del escurridizo Abominable Hombre de las Nieves, e Iván estaba elaborando un libro que debía incluir la mayoría de esos horrores cubiertos con pelo. También desde hacía mucho tiempo él era un observador del tema de los Objetos Voladores No Identificados, y al comienzo de mi entrevista con él me dio el mejor consejo que he recibido en toda mi vida. Me advirtió: "No tomes esta ocupación de los platillos voladores con exagerada seriedad; debes de concebirla solamente como si fuera un ejercicio intelectual".
 Hice varios viajes a Washington y también fui al Pentágono con el firme propósito de demostrar objetivamente la posición de la Fuerza Aérea acerca de la controversia. La mayoría de los oficiales me mintieron en forma abierta y repetidamente respecto a varios asuntos. Me di cuenta de que el famoso Proyecto Bluebook de hecho se encontraba en manos de un sargento sin escrúpulos. Sus archivos parecían un verdadero chiquero. Las investigaciones que hacía tenían como fundamento una farsa. Su mayor angustia era que el público se diera cuenta de que no se sabía nada sobre platillos voladores y de que el campo de acción de dicho fenómeno era mucho más amplio de lo que cualquier observador indiferente pudiera imaginar. En aquel entonces los Objetos Voladores No Identificados estaban (y están) eludiendo con bastante éxito nuestros sistemas defensivos y aterrorizando con frecuencia en las granjas, en las carreteras, e incluso —aunque usted lo crea o no—en las pistas de aterrizaje de los aeropuertos. Desde hace muchos años han estado provocando varios daños considerables en distintas propiedades. La Fuerza Aérea de Estados Unidos no ha podido protegernos de sus intrusiones, y el FBI y otras agencias cuya función es aplicar la ley no han podido detenerlos en su infracción constante de nuestro territorio. Así es que durante años ha existido una táctica confusa para encubrir todas estas cosas dentro de un execrable patrón de maniobras burocráticas.

LA HISTORIA REAL DE LA FUERZA AÉREA

Mucho tiempo antes de que la Fuerza Aérea publicara el Proyecto Grudge, en 1949, Tiffany Thayer y sus compañeros comenzaron a gritar: " ¡Cúbranse por completo!". El Proyecto Grudge era una obra de 600 páginas que pretendía demostrar que todos los Objetos Voladores No Identificados eran nubes, globos atmosféricos, estrellas errantes o enjambres de abejas. Se llamó a varios físicos y astrónomos para que contribuyeran con sus escritos científicos a fundamentar esta farsa. Ninguno de ellos se molestó en investigar ni un solo caso de OVNIS, pero cada uno de ellos recibió un promedio de 5,000 dólares por su cooperación para dicho proyecto.
 La historia real es más interesante y resultó mucho más cara. En 1947, al Comando Aéreo Técnico de Inteligencia (CATI) que se encuentra en la Base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson en Ohio, se le asignó la tarea de investigar la novedad de los Objetos Voladores No Identificados. El CATI estaba integrado por expertos del departamento de inteligencia con bastante experiencia, quienes se dedicaron de lleno a su trabajo con gran habilidad y entusiasmo. Un año más tarde, elaboraron un informe que se titulaba: Evaluación estrictamente confidencial sobre la situación. Sus conclusiones eran que los OVNIS eran reales, que no provenían de Rusia y que podrían ser de origen extraterrestre. La evaluación llegó a las manos del jefe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el general Hoyt Vandenburg, y del secretario de Defensa, James V. Forrestal. El general Vandenburg también ha ocupado el puesto de jefe del Grupo Central de Inteligencia (GCI), precursor de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hasta el primero de mayo de 1947 cuando fue substituido por el contralmirante Roscoe H. Hilienkoetter. El general Vandenburg, de hecho, no solamente era la persona que estaba a la cabeza de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, sino que también era un miembro altamente respetado de la comunidad de inteligencia. El fue quien ordenó al CATI que dejara de inmiscuirse en el asunto de los platillos voladores y que se abstuviera de publicar esa negativa pública, la cual más tarde negativa pública, la cual más tarde se convertiría en el Proyecto Grudge. Después decidió volcar el "problema" de los Objetos Voladores No Identificados sobre el secreto GCI, aun cuando el presidente Truman ya había limitado el campo de acción del GCI al prohibirle que operara dentro de Estados Unidos de Norteamérica. 
 La reacción del señor Forrestal ante la Evaluación estrictamente confidencial fue mucho más personal. De acuerdo a lo que se publicó en los informes periodísticos de esos días, se dijo que salió corriendo por todos los corredores del Pentágono gritando: " ¡Nos están invadiendo y no podemos detenerlos!". Estaba convencido de que su teléfono estaba intervenido y se lo llevaron, contra su voluntad, a un hospital. Aunque lo pusieron en una habitación de un piso bajo, de alguna manera consiguió que lo instalaran en un piso más alto, desde donde se aventó por la ventana y se suicidó.   Algunos años más tarde, el contralmirante Hillenkoetter se hizo miembro del consejo directivo del Comité Nacional de Investigadores sobre Fenómenos Aéreos (CNIFA).


 EL FRAUDE CONDON

En 1949, después del Proyecto Grudge, la Fuerza Aérea de Estados Unidos intentó acabar con toda esta realidad. No obstante, hay suficientes pruebas que indican que alguien estuvo estudiando en forma bastante entusiasta los informes. Probablemente ese alguien fue el GCI, que se convirtió, con bastante rapidez, en otra pesadilla burocrática que absorbía la mayor cantidad de dinero posible mientras realizaba el menor trabajo que podía hacer. Después de todo, no se puede. afirmar que el objetivo principal del gobierno sea el de desempeñar un trabajo productivo. Su meta es la de despilfarrar dinero. El asunto de los platillos voladores nunca constituyó un botín suficientemente atractivo para la burocracia. En 1952, la CIA congregó a un grupo especial de científicos para decidir que los platillos voladores no existían y que sólo eran una forma de perder el tiempo. Desde 1952 hasta 1967 el gobierno norteamericano, y también la CIA, aparentemente sólo le prestaron una atención simbólica a dicho fenómeno, aun cuando el capitán Edward Ruppelt de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, aseveró que el gobierno estaba gastando millones de dólares anualmente en la investigación acerca de los OVNIS. Después admitió con modestia que incluso una vez examinó un pedazo de estiércol de vaca porque creía que era una prueba de la existencia de los visitantes extraterrestres. A mediados del decenio de 1960 a 1970, la Universidad de Colorado despilfarró medio millón de dólares —de nuestros impuestos— al realizar un estudio sobre OVNIS auspiciado por la Fuerza Aérea, el cual fracasó como consecuencia de varios conflictos de personalidad que se suscitaron.
El director del proyecto, el doctor Edward Condon, incluso envió una banda de música a una zona desierta porque le informaron que probablemente un OVNI aterrizaría allí. Cuando uno tiene en mente todas las otras tonterías y las une con este soso proyecto, puede deducir que ese fue el momento más sublime del doctor Condon. Poco tiempo después algunos de sus científicos más destacados fueron arrestados por fumar mariguana. 
 En una ocasión, un oficial del Pentágono me informó que la investigación de un solo caso de observación de un OVNI les costó 10,000 dólares. Durante mucho tiempo intenté apoderarme del informe sobre el presupuesto de Proyecto Bluebook, pero estaba enterrado dentro del presupuesto general de relaciones públicas y no se podía sacar a la luz. Según me informó una secretaria, la tarea más pesada era la de contestar el "correo infantil". Sin embargo, el día que fui a visitar al teniente coronel Maston Jacks, una niñita entró en la oficina y depositó en el escritorio una gran carpeta de color rojo que contenía recortes de periódico y en la portada decía "Estrictamente Confidencial", así es que probablemente el servicio de recortes de periódico formaba parte de sus gastos. Mis experiencias con los civiles expertos, con los apologistas de la Fuerza Aérea norteamericana y con los científicos que fumaban mariguana, me convencieron de que sólo había una manera de descubrir lo que estaba sucediendo. Era necesario que fuera al campo a investigar una observación reciente que yo mismo experimentara. 
                                                                            (CONTINUARÁ)

Artículo publicado en la revista mexicana Contactos extraterrestres N° 94 (6 de Agosto, 1980)



jueves, 14 de septiembre de 2017

ASCENSO A LA MONTAÑA DEL DIABLO

 Compartimos en esta ocasión otro artículo sobre el misterioso volcán Llullaillaco (Revista Notinorte. Año XIII N° 139, 4 de Junio de 1993), que nos hizo llegar nuestro amigo y colaborador, el espeleólogo e investigador Javier Stagnaro, quien también buscó en su momento, junto al célebre explorador Julio Goyén Aguado y su equipo, desentrañar algunos de los enigmas de la sagrada montaña.

Es casi inaccesible, misterioso. Alberga construcciones de épocas remotas y atesora leyendas de dioses y tesoros. Es el volcán Llullayllaco, una de las cimas más altas de la Tierra. Con exclusividad, Notinorte entrevistó a varios integrantes de la expedición más reciente a sus entrañas. Este es el resultado.

"Pachamama bebe y masca la coca y la chicha, para que sea bueno este cerro. Para que los hombres caminen bien, para que no les suceda nada malo." (Fragmento de la oración a la
Pachamama). 

El expedicionario que se anime a pisar el Volcán Llullayllaco encomendará su suerte a la Madre Tierra y aceptará sin chistar las adversidades preparadas por los dioses, si ese día se levantaron de mal humor. El Llullayllaco es un lugar sagrado ubicado en el corazón de la puna salteña, en el límite con Chile. Hay que ser respetuoso de las leyes que allí imperan. No se puede dañar a la montaña "porque los espíritus se vengarán sin piedad", advierten los lugareños. Y tienen razón.

"Allí arriba existen cosas malignas"
 El Llullayllaco se eleva a 6.739 metros sobre el nivel del mar. Ocupa el sexto lugar entre los picos más altos de la Cordillera de los Andes y tiene apenas 200 metros menos que el Aconcagua. El cóndor y la vicuña son las únicas especies que pueden sobrevivir a las duras condiciones climáticas.  Popularmente se lo conoce como "La Montaña del Diablo", según la traducción del prestigioso americanista argentino Dr. Dick Edgar Ibarra Grasso. El término quichua "Llullayllaco", dice, significa "el sitio del que no puede dejar de mentir", y el gran mentiroso para todas las religiones es el Diablo.
 Etimología aparte, lo cierto es que la montaña tiene el nombre muy bien puesto. "Allí arriba existen cosas muy malignas", asegura con conocimiento de causa Horacio Casellas (55), director científico de la expedición organizada precisamente por la Fundación Ibarra Grasso, que en enero último ascendió al volcán.
 La misma fue financiada con aportes de empresas privadas y respaldada por la organización ecologista Greenpeace. El equipo estuvo integrado por el propio Casellas (director científico); Pedro Parodi (director cinematográfico); Juan Giménez (biólogo); Adrián y Diego Bermejo (libro de viaje y prensa); Miguel Douras (fotógrafo profesional); Gerónimo Pratolongo (ayudante de campo y relevamiento topográfico); Jorge Signorini (producción de cámaras); Esteban Zapir (camarógrafo) y Marcelo García (Sonidista).


 La construcción más alta de la Tierra 
 El objetivo del ascenso fue filmar un documental sobre el "Complejo Ceremonial de Altura", con la intención de difundir y preservar esas maravillas arqueológicas. "Esas ruinas son parte de nuestras raíces -explican Adrián (23) y Diego Bermejo (22)-. Filmarlas para promover su restauración es nuestra forma de preservar para la posteridad, como americanos y argentinos, algo que forma parte de nuestro complejo étnico, de nuestra cultura y nuestra herencia. Estas ruinas valiosas pueden disgregarse hasta su desaparición, si no son conservadas."
 El Complejo consiste en una serie de edificaciones escalonadas que se extienden desde los 4.200metros hasta la cima del Llullayllaco, y su altar, a 6.700 metros, fue calificado por el Libro Guinnéss de los Records como "la construcción humana más alta de la Tierra". 
 Se cree que fue erigido por una cultura que vivió en la zona antes de la llegada de Colón a América, que podríamos denominar de los "puneños" o "atacameños", y sus construcciones sirvieron tiempo después a los fines del Imperio Incaico a su llegada a ese lugar. Allí se efectuaban sacrificios humanos a los distintos dioses, y se rogaba a los cielos que lloviera sobre el valle y la meseta, trayendo beneficios y prosperidad a los pueblos.

Un mensaje para los dioses 
 Los rituales sagrados que efectuaban los incas rendían tributo a los Achachilas, que simbolizaban a sus antepasados. En esas ceremonias solían inmolar a un ser humano, y la persona elegida para el sacrificio debía ser pura de cuerpo y alma, virgen de toda relación sexual. Por ello, seleccionaban a criaturas de no más de 12 años. Una vez designada la víctima, se la vestía con ropas finas y se la adornaba con joyas. Luego, se la transportaba en angarillas hasta el Altar. "Los sacerdotes le susurraban al oído el mensaje que comunicaría frente a los dioses y se procedía al estrangulamiento con un cordón de lana de llama", narra Casellas. 
 A menudo, en lugar de un ser humano eran sacrificadas llamas u otros animales, o se enterraba una figurilla de oro o plata, en reemplazo de la criatura virgen. También podían quemarse en su lugar valiosos bienes, para que su esencia subiese al cielo. 
 A pesar de la certeza de aquellas ceremonias, en el Llullayllaco no se han encontrado aún momias de esos sacrificios humanos, como sí ocurrió en San Juan y en Chile, donde se hallaron un par de ellas.(1)  

Una aventura peligrosa
 Los primeros pasos que fueron gestando la expedición de la Fundación Ibarra Grasso fueron las charlas de los jóvenes Adrián y Diego Bermejo con Don Julio Goyén Aguado, presidente del Centro Argentino de Espeleología y con tres importantes expediciones al Llullayllaco en su haber en busca de una cavidad lávica, y con el propio Dr. Dick Edgar Ibarra Grasso, autor del libro "Argentina Indígena" y más de 30 obras antropológicas, quienes -por la peligrosidad de la aventura- intentaron hacerlos desistir de su idea. 
 El ascenso comenzó a cobrar visos de realidad cuando los Bermejo tomaron contacto con el museólogo Horacio Casellas, con experiencia en esa montaña y sus historias.
 El campamento base de la expedición fue instalado a los 4.900 metros de altura; el primer campamento intermedio, a los 5.700 metros; el segundo campamento intermedio, a los 6.150 metros, y la zona de exploración se definió entre los 6.550 y los 6.650 metros. 
 Ya a los 4.800 metros de altura, casi donde se ubicó el campamento base, se levanta en la montaña la primera gran edificación: el "tampu" o paradero, que era de los pastores. Su forma es circular y, si se permite la comparación, poseía varios ambientes. "Contaba con un depósito para los granos, tres habitaciones y un patio dividido en dos que era la parte del tampu donde se desarrollaban las tareas diarias", describe Casellas como si estuviera hablando de su propia casa. 
 Cerca de allí se encuentra el cementerio. Entre las tumbas ya devastadas se hallaron pequeñas piezas óseas que permiten suponen que bajo esas parcelas se sepultaron puneños, según Casellas. El puneño pertenece al grupo racial andino. También se encontraron cerámicas de tipo cuzqueño, lo que comprueba la influencia de los Incas, que habrían arribado a la zona como conquistadores.


El primer hombre y la primera mujer
 La Montaña del Diablo atesora numerosas historias acumuladas a lo largo de centurias. Más allá de la desaparición del Imperio Inca sobre la Tierra, se cuenta que los dioses le concedieron vida eterna a sus integrantes a través de las leyendas. 
 Una de ellas nos sitúa en el momento en que el cacique Atahualpa fue capturado por Pizarro. El conquistador pidió como rescate una cantidad de oro y plata igual al volumen de la habitación que ocupaba el jefe inca. Desde distintos puntos del Imperio arribaron enormes tesoros, pero el pago fue en vano: Pizarro mató a Atahualpa. Los súbditos del cacique suspendieron los envíos, pero en ese momento ya estaban en viaje siete sacos de cogote de llama repletos de joyas. Los incas -dice la tradición-, habrían enterrado ese tesoro en el Llullayllaco, para que no cayera en manos de sus enemigos.
 Otra leyenda, no menos conmovedora, habla de la existencia de la Pakarina en algún lugar de la cima del volcán. La Pakarina es, ni más ni menos, la matriz oscura de donde salieron el primer hombre y la primera mujer, su compañera...

Los alemanes no temen al Diablo 
 En este siglo y el anterior, fueron varias las expediciones documentadas que estuvieron en el Llulláyllaco. Cronológicamente, fue el explorador Phillipi quien mencionó primero la existencia del volcán, que todavía echaba humo, a mediados del siglo XIX. Mucho tiempo después, en 1953, ascendieron a él los alemanes Hans Rudel, héroe de la aviación en la guerra (realizó el escalamiento con su pierna de goma, pues fue herido en combate), Karl Morghen y Rolf Danel, quienes llegaron a la cima y descubrieron el altar que coronaba el Complejo Ceremonial de Altura. Por desgracia, como testimonio de la hazaña quedó en la montaña el cuerpo de Erwin Fritz Neubert, atrapado mortalmente en una de sus grietas.
 Algunos documentos dan a la versión que sostiene la visita de importantes jerarcas nazis al lugar, entre ellos Martín Bormann. ¿Por qué tanto interés? La respuesta tiene que ver con otra leyenda: sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, un submarino nazi recaló en Chile para descargar el tesoro del Banco del Reich; el propósito de la misión fue esconderlo en las cumbres inhóspitas del Llullayllaco para resucitar en el futuro la Alemania Nazi.

"Conviene que adelgaces"
 Los Dres. Salvador Mazza y Miguel Eduardo Jórg (el primero es el mismo cuyo nombre lleva el Mal de Chagas-Mazza; el segundo, era médico, biólogo y naturista) descubrieron en 1932 la Chungara del Llullayllaco, ubicada a 5.550 metros de altura. Esta es la cueva más alta de la tierra y albergó en el pasado remoto a caravanas de llamas y mulas, cuya presencia en sitios tan elevados sigue siendo aún hoy un misterio. 
 El largo máximo de la caverna llega a los 560 metros y parece ser un enorme cono, casi un cilindro, cuyo límite superior no es visible, pues la luz de las linternas se pierden en el vacío. Es una catedral del silencio y las tinieblas. Allí, el doctor Jórg cayó prisionero al desmoronarse la entrada y fue liberado a punto de desfallecer. Al ser liberado, el Dr. Mazza le dijo: "Nos hemos retrasado quince horas. Conviene que adelgaces si vamos a seguir con trabajos de esta suerte".
 A partir de 1956, el equipo de Matías Rébitsch persistió tres veces en sucesivos intentos por alcanzar el altar, por encargo de la Universidad de Insbruck. Finalmente, el Centro Argentino de Espeleología realizó tres viajes que dieron como resultado el redescubrimiento de la boca de la Chungara, de la propia Chungara y de piedras .filosas que fueron empleadas por habitantes de la zona 30.000 años atrás para machacar los huesos de las presas. Este hallazgo constituye el descubrimiento de la industria lítica más antigua de Sudamérica.


La enfermedad más temida
 Como sucede con otras montañas y lugares inaccesibles, los expedicionarios al Llullayllaco deben sortear numerosos peligros. En primer lugar, deben convivir con el apunamiento, cuyos síntomas son: falta de voluntad para moverse, falta de oxígeno (sensación de ahogo) y fuerte dolor de cabeza. Además, los exploradores tienen que enfrentar un micro clima de Puna que no es comparable con los demás. Tanto es así que un visitante del lugar aseguró: "Después de trepar la Montaña del Diablo, el Aconcagua lo subo corriendo". 
 La diarrea del viajero, otra penuria habitual, dura entre cuatro y seis días; deshidrata rápidamente a la persona y facilita el desarrollo de anginas. Pero la enfermedad más temida es la Locura de Altura: el individuo sufre un desequilibrio mental que cambia su carácter; puede convertirse en un ser agresivo o bien ver alucinaciones. Según testimonios, se cura con sueño profundo y medicamentos y la persona recuperada se olvida que estuvo dominada por la Locura. Si el enfermo no es controlado por sus acompañantes, puede volverse un problema y perjudicar los planes de trabajo; se sabe de un caso, por lo menos, en que un afectado por la Locura de Altura agredió con armas a sus compañeros.


Perdidos en la noche 
"El Volcán parece que palpita como el cuerpo de un ser humano. ¡El Llullayllaco tiene vida!", enfatizan Gerónimo Pratolongo (20) y Adrián y Diego Bermejo, tratando de definir esa emoción intransferible que sintieron en las alturas puneñas. Fiel a su mal carácter, el Llullayllaco los castigó duramente: estos tres estudiantes de antropología, expertos escaladores y con varias expediciones en su haber, estuvieron al borde de la muerte. 
 Una noche debieron salir al rescate de un grupo de compañeros que había quedado incomunicado en el segundo campamento intermedio, a 6.150 metros de altura. "Corrimos un riesgo enorme, pero era nuestra obligación", cuenta Adrián. Es que los expedicionarios tienen un pacto de honor: si un compañero está en peligro, hay que dar la vida por salvarlo.
 Adrián, Diego, Gerónimo y el subalférez Marcelo Coda, de la Gendarmería, que como suele hacerlo con las expediciones importantes prestó asistencia a los escaladores con un grupo de apoyo logístico, desafiaron al frío y la oscuridad. "De noche, los caminos que uno conoce de nada sirven porque cuesta mucho ubicarlos. Tanto es así que nos perdimos", narra Diego. El apunamiento los fatigaba y les pesaba hasta una cajita de fósforos. Estuvieron dando vueltas por la carpa durante cinco horas sin darse cuenta, pues estaba tapada por la nieve.
"A Gerónimo y a mí se nos empezaron a congelar las manos y los pies", comenta Diego. "Yo, sin embargo, sentía mucho calor", agrega Adrián. Mientras Coda había tomado otra ruta y había conseguido localizar el campamento, los tres amigos estaban en apuros: una fuerte tormenta los acechaba. La falta de oxígeno aletargaba sus organismos y también les provocaba alucinaciones. "En un momento, empezamos a escuchar ladridos -dice Adrián-. Después me pareció ver una foca, fui corriendo para atraparla y cuando estoy por llegar reacciono: estoy loco, no puede haber una foca aquí".
 La Montaña del Diablo los estaba arrullando como bebés para que durmiesen el sueño eterno.
"El cansancio es tan insoportable que uno quiere acostarse y descansar. En un primer momento te
relajas, pero así le das más chance a la muerte; el cuerpo se enfría y se congela pronto", advierte
Diego. Con todo, pudieron regresar al campamento; quizás el Volcán se apiadó de ellos y les perdonó la vida.
 Meses más tarde, los protagonistas del relato aparecen distendidos ante Notinorte. Tal vez ahora, a la distancia de aquella situación límite, la muerte les resulte menos cercana. La pregunta que siguió fue bastante elemental por parte del cronista:
 - ¿Cómo toman sus padres sus aventuras?
- "Bueno, ellos ya están resignados", responden entre sonrisas.
Adrián, Diego, Gerónimo y Horacio Casellas, que por su experiencia es elogiado por los jóvenes, saben que después del Llullayllaco sus vidas no serán las mismas. La Montaña del Diablo fue un poco su hogar. Los Incas, los Achachilas, la Dama Blanca y hasta los gendarmes son casi sus parientes.
- ¿Volverán algún día?
- "Sí, es muy probable, si se dan las condiciones y la Pachamama nos protege.


Informe: Daniel H. Artola
Edición: Rodolfo Gaspar

(1) Aclaración: esta expedición se realizó seis años antes del descubrimiento "oficial" de las momias de los niños Incas. Julio Goyén Aguado y su equipo de científicos y exploradores conocían desde hace varios años atrás el lugar y pensaban hallar las momias, hasta que la poderosa National Geographic y asociados llegaron primero.

martes, 5 de septiembre de 2017

EL ORO DE ATAHUALPA por MIGUEL CASELLAS

EN BUSCA DEL RESCATE DEL ÚLTIMO EMPERADOR INCA

La escueta arria de llamas marchaba con paso parejo. El viento helado de la Puna ahuecaba los coloridos ponchos de los arrieros Kollas. Por delante, el Jhatunñan ("Camino Grande") ó Incañan ("Camino del Inca") cono gran serpiente ocre, subía cerros y bajaba a valles, llevándolos hacia el Cuzco ("ombligo" o "centro") capital del Imperio Incaico. 
 Si los conductores de los cargados auquénidos hubieran conocido el Calendario Europeo, estaría transcurriendo para ellos el 30 de Agosto del año del Señor de 1533. Pero como no lo conocían, podrían haber hablado de la época en que la "talla" se clavaba en la tierra para sembrar el maíz y la papa, y se iba recogiendo también el pimiento y otras legumbres.
 Sólo el que los conducía, el Jhatuncuraca ("Jefe Grande"), quien lucía aros de oro en las orejas atravesadas por el mismo Emperador, podía haberles aclarado el punto. Pero ahora, su preocupación era otra. Mientras la nudosa mano cobriza apretaba el hacha y medía con fruncido ceño el camino que aún faltaba recorrer.
 Estaba retrasado. Y el castigo sería grande; posiblemente, la muerte para él y toda su familia. 
 Al compás del resonar muelle de los cascos de las karhuas (llamas) y las ushutas de los hombres, el dignatario pasó nuevamente revista a los hechos. Una vez más, hasta hallar donde estaba el error.
 Primero, la llegada de un mensajero con extrañas noticias. Los Viracochas, a pie 6 montados en seres similares al Wari (animal parecido al guanaco, pero más grande y con características del cóndor y puma) llegaron y violando la santidad del Hijo del Sol, lo sometieron a prisión.
 Quién sabe qué pecado pudo haber cometido para cine los dioses lo redujeran a ese estado. Obediente ante poderes tan superiores. todo el Imperio permaneció a la espera de los acontecimientos. 
 Y el Gran Jefe Kolla se mantuvo también en sus valles nativos, administrando los bienes del Inca, enviando periódicamente hacia el centro administrativo del Imperio sus arrias cargadas con el fruto de la tierra que correspondía al Sol y al Inca. 
 Y después, abruptamente, otro mensajero. Con noticias y órdenes. 
 Primero las noticias. Los Viracochas necesitaban Khori. El sudor del Inri dejaba caer sobre la tierra, y allí se endurecía, sin perder su brillo y color. El color y el brillo del Inti, el Sol. Y como él, sagrado. Por ello, sólo se utilizaba para hacer buscas (cosas sagradas) como los aros-insignia de su autoridad.  A cambio de la libertad del Sapa Inca, el Hijo del Sol, los Viracocha querían Khori. Todo el Tahuantinsuyu debería contribuir enviando el sagrado sudor del Inti al Cuzco. 
 Y la orden. Cada jefe de Ayllu, cada Runa (hombre), cada Wami (mujer), cada Amauta Willca (sacerdote) de cada poblado, debería entrega cuánto Khori tuviera. Personalmente, 6 en los templos y adoratorios a su cuidado. 
 Y así, lenta pero seguramente, el aporte de ese sector del Kollasuyu se fue completando. No era mucho, y no había tiempo para más. Se repartió en siete cogotes de llama (cortados en forma de bolsa desde el gañote hasta la espaldilla y cosidos en sus extremos) calculando que cada uno pesara exactamente treinta kilos, lo que suele cargar una llama. Si se le agrega un kilo más, el animal se arroja al suelo, negándose a marchar. Y ahora él, el Jhatuncuraca de esos valles, caminaba llevando doscientos diez kilos de Khori. Cuando llegara al Cuzco, se presentaría ante el Dios hijo de Inti, descalzo y portando él mismo una de las bolsas sobre su espalda, a la cuál habría agregado sus propios aros. 
 Con los ojos cerrados para no enceguecer con el brillo del Sapa Inca, rendiría su mayordomía y esperaría la muerte por llegar tan tarde. Interrumpiendo su meditación, los ojos entrenados del Jefe vieron algo. Un hombre venía corriendo por el camino. El sonido de la caracola ("pututu") conque se anunciaba, le dijeron, antes de distinguir el plumero blanco y la forma especial de correr, que era un "chasqui", un mensajero.
 Esbozando el gesto ritual de echarse de bruces y cubrirse los ojos, el hombre jadeó su mensaje. Mostraba consigo el cordón rojo (un trozo del "llautu" del Inca) que lo sindicaba como mensajero real. Y nadie hubiera dicho una mentira como la que estaba contando ahora, sabiendo que su castigo sería ser amarrado desnudo a un cardón con tiras de cuero húmedas, hasta ser devorado vivo por las alimañas... 
 Al oírlo, el Jefe sintió cómo su mundo se hundía alrededor. Pero exteriormente (práctica de toda una vida) permaneció impasible. Lo que aquél servidor decía era que el Sapa Inca había muerto. Por voluntad de los Viracochas, su espíritu había subido al Aanán Pacha, la morada del cielo ("Upa Marca") y allí se había reunido con su padre el Sol. Y los sabios amautas habían dictaminado que los Viracochas eran malos, hijos de Supay. Y que no era necesario entregarles más del sagrado Khori.  Mientras el fatigado servidor seguía su carrera hasta la más próxima posada, el Jefe puso su poncho sobre una roca, y se sentó a pensar. Como los sabios amautas le habían enseñado, cada hecho tenía seis caras, como un cubo, y no se podía decir que se lo conocía hasta no haber visualizado cada una de esas caras. Y tomó una decisión. 
 Adelante y más allá de su vista, abrazado por los dos Incañan, el de la costa y el de los cerros, estaba el más alto de éstos, el más sagrado. Aquél que en sus entrañas albergaba la enorme "chincana" (Cueva) que fuera la Pakarina o matriz primera de donde ellos, los Kollas, habían salido. El cerro donde, en distintos círculos había poderes benignos, pero también malignos. Donde Supay moraba a veces. Que por eso se lo llamaba con el debido respeto, el Llullay -llacú (el lugar del): "Que no puede dejar de mentir". Es decir, el lugar del Diablo. 
 Y un momento después. las afelpadas patas de las llamas volvían a su ritmo. En dirección ahora al enorme volcán que más tarde sería apodado el Centinela de la Puna. 
 Hasta aquí la leyenda. Una leyenda que es permanentemente contada por aquellos ponerlos que de uno y otro lado de la cordillera rompen su natural mutismo, por amistad o por influencia del alcohol, y se confían al extranjero. Y todos sabemos que en el fondo de cada leyenda, por fantástica que aparezca. se oculta una verdad. 
 Uno de los primeros en citarla en un trabajo científico, (articulo "In den Puna De Atacama", aparecido en 1958 en el Jahrbuch des Tiroler Alpenvereins). fue el alpinista e investigador austríaco Mathías Rebitsch. El trabajo, traducido por el Dr. Osvaldo Menghin, fue reproducido en los Anales de Arqueología y Etnología de la Univ. Nacional de Cuyo (Argentina) en 1966. 
 Aquél viajero, que efectuó dos expediciones al LLullayllaco, los describe en forma idílica: "En regularidad perfecta, surge con blancura de nieve inmaculada a una altura inconcebible, de los cerros violeta oscuros hacia el cielo azul acero de la Puna, hasta los 6.730 metros con filos de roca y lenguas de hielo. Una montaña maravillosa que invita a escalarla... totalmente aislada, es la montaña dominante del centro-norte de la Puna de Atacama. Cuando los Conquistadores españoles en el siglo XVI pasaron a su lado, todavía vieron surgir humo de su cumbre... cien años antes de aquellos habían pasado cerca los Incas en su gran campaña de conquista hacia Chile y habían construido una carretera militar paralela a la costa chilena y otra al Este, al pie de la cordillera. En el medio se hallaba el Llullayacu (Sic)".
 "Muchas leyendas giran todavía alrededor de él. y en las mentes de los trabajadores de La Casualidad (se refiere a la cercana mina de azufre, hoy semi abandonada, último lugar habitado antes de llegar al volcán) existe la acostumbrada historia de un tesoro incaico que fue salvado de los españoles ocultándolo en su cumbre".
 Esa misma historia le fue contada al autor de éstas líneas, ya en la década del ' 80, durante sus tres expediciones al lugar, hito demarcatorio de la frontera entre Salta (Argentina) y Chile. Pero volviendo a Rébitsch, que excava, en una región llamada Cementerio Inca. a 5.900 mts. , aproximados sobre nivel del mar, las minas de una construcción rectangular (quizás un "Tampu" o paradero incaico) es tal vez el primer europeo en denunciar, gracias a la alfarería cuzqueña hallada en el lugar, la presencia inca en el Llullayllaco, según un articulo del diario La Nación de Buenos Aires, del Jueves 1 de Junio de 1961. En nuestra segunda expedición pudimos ver "in situ" como testimonios de aquella excavación, trozos de alfarería de aquél origen.


 Vale la pena destacar que si bien es sabido que pese a su fama como expedicionario a los Andes y al Himalaya, y al apoyo del CONICET, el Museo Etnográfico de Bs.As. y el Ministerio de Educación del Tirol, Austria, a Rébitsch su excavación no autorizada en el Llullayllaco le costó una queja de la Pcia. de Salta y la apertura de un expediente por depredación del patrimonio cultural Nacional ...Pero retornemos al rescate del Inca.
 El Dr. Eduardo Jorg, médico, biólogo y naturalista argentino, perteneció durante 15 años a la Misión de Estudios sobre Patologías Regionales de la UBA; como tal, fue ayudante del ilustre Dr. Mazza, descubridor del mal que lleva su nombre, unido al de Chagas. Permaneció en Jujuy hasta 1945. En 1932, conoce a un guía poncho, Valeriano Pantoja, quien le habla del Llullayllaco y sus misterios, especialmente de la gran Chincana donde se ubicaba la Pakarina Kolla y también el escondite de los Siete Cogotes. Siguiendo sus indicaciones, al llegar al volcán, el Dr. Jorg y sus guías tienen la suerte de encontrarla y penetrar en su interior. El científico la describe como un cono, casi un cilindro, de planta oval cuyo largo máximo es de 560 mts.
  El techo no era visible, pese a haberlo buscado con una linterna de siete elementos voltaicos. En un sector del suelo se hallaron muestras de "tagala" (bosta de llama) y también estiércol de mula, fragmentos de botijos de agua u otra alfarería utilitaria, y aún testimonios de presencia europea, como botones, etc. Al salir por el estrecho túnel, el científico quedo atrapado, situación en la que permaneció varias horas, hasta que los puneños que lo acompañaban lograron ampliar el pasadizo. Evidentemente, la Chincana por primera vez había sido vista con ojos científicos. Pero, pese a posteriores expediciones en su búsqueda, nunca más fue hallada.
 Al amor de la hoguera, nuestro guía cuyo padre también había sido baquiano en el Llullayllaco, fue devanando historias. Sí, él le había oído a su padre y a otros hombres, acerca del oro del Inca. Sí, había sido ocultado en la Chincana. Sí, la Chincana existía en el corazón del Llullayllaco, y sería encontrada cuando los Achachilas que moraban en el volcán. y la Pacha Mama, la Madre Tierra o Madre del Tiempo. así lo quisieran. En honor a ellos, nosotros al llegar habíamos hecho el sacrificio con coca y alcohol en el centro del Tampu del Cementerio Inca, pidiéndoles en Quechua que nos fueran propicios...
 Sí. El Tesoro del Inca existe. Los Siete Cogotes llenos de oro están allí, ocultos en el corazón de la Chincana. Y serán hallados cuando los viejos dioses, aún vigentes en el mundo andino así lo quieran




Nota de H. Miguel Casellas (h) para la revista -suplemento- "Punto Azul" de Fabio Zerpa, editada entre 1998 y 2001. Casellas fue asiduo colaborador de la revista "Mas allá de la Cuarta Dimensión" (boletín ONIFE) dirigida por Fabio Zerpa desde sus primeros números.
 El agradecimiento de siempre para nuestro buen amigo Javier Stagnaro, quien colaboró con  este artículo de su soberbio archivo.